
Fue la película que cambió la situación laboral de las trabajadoras domésticas en Chile, pues gracias a ella se abrió un debate nacional que terminó dándoles un salario justo y días de descanso. Cuando se supo que no entraría a la carrera por el Oscar, al menos 200 de esas mujeres salieron a la calle en son de protesta. La nana, protagonizada por Catalina Saavedra, llega hoy a la pantalla grande.
“No se hizo como una historia política, pero resultó increíble todo lo que generó. Desencadenó algo en las clases sociales que ha ido generando al gremio”, dice la actriz. El largometraje dirigido por Sebastián Silva cuenta la historia de Raquel, una mujer que por años se ha dedicado a las tareas del hogar y llega a una nueva familia.
Ahí hará lo posible para ser la única y hace la vida terrible para otras sirvientas, incluso con actos violentos.
“Una de las gracias de este personaje es que el público o la odia o la quiere, y eso es un logro importante de la película —considera Saavedra—. Tenía que imaginar el pasado del personaje que vive con esa carga de amargura, como consecuencia de un pasado triste. No es gratuita ni casual esa personalidad, a eso tuve que enfocarme para el papel”, narra.
La nana ganó en casi todo festival importante en que se presentó en 2009: Sundance, Guadalajara, Cartagena y Los Satélite.
El guión surgió, recuerda la entrevistada, de una anécdota verídica del director Silva.
“Yo tuve una nana, casi todos en Chile hemos tenido una, pero sí, el personaje de la película trabaja en una casa de clase alta y Sebastián nació en un ambiente así. Sé que es un poco autobiográfica (la historia). está inspirada en una persona real”, detalla.
En enero del año pasado La nana estuvo postulada al Globo de Oro, pero en la carrera por el Oscar, en una decisión controvertida, fue eliminada por Isla 10, del mítico cineasta andino Miguel Littin.
En la entrega del Ariel 2010, peleó en contra de La teta asustada, de Claudia Llosa, y la ganadora del Oscar El secreto de sus ojos.
Fue cuando el reconocimiento alcanzó a esta actriz de 42 años, quien se ha desenvuelto principalmente en los escenarios teatrales. En México se le verá en cinco salas del DF, luego seguirá su recorrido por el interior de la República. Es coproducida por los mexicanos Edgar San Juan e Issa Guerra.
Y cuando alguien le pregunta si en un momento de su vida fue sirvienta, como algunos actores antes de ser famosos, responde rápido: “Yo soy mi propia sirvienta. Meryl Streep dice que ella es muy estrella. Pero debe sacar la caca de los gatos sin ayuda”.