Sinopsis
Un vagabundo sin nombre encuentra refugio en una playa vacía en el norte de Francia y establece una relación con una extraña joven, convirtiéndose en su protector. Cuando comienzan unos asesinatos la policía investiga, pero la pareja permanece al margen de todo. Mediante una narrativa minimalista, este drama, casi una parábola, ofrece momentos de gran belleza y de violentas reacciones. Actores no profesionales y largas tomas sirven para enmarcar emociones extremas.
La contemplacion se ha vuelto en los ultimos tiempos un motivo para expresar ideas. En esta pelicula, hacen una aproximacion a la contemplacion, pero sin ton ni son. Lo dialosgos son pobres y llenos de un misterio, que no se resuelve con la trama.
El haber recurrido a actores no profesionales, la hace, o la pretende hacer, misteriosa, por las reacciones de los personajes entre si, pero terminan siendo personajes muy forzados y llenos de cliches, de aquellas cosas en donde se ve la obligacion del director, de quedate parado ahi o tienes que hacer cara de asombro, lo cu
Para gozar el teatro y el cine
Este blog tiene la intención de dar a conocer el quehacer artístico en México
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jueves, 15 de diciembre de 2011
lunes, 5 de diciembre de 2011
La piel que habito
DIRECTOR
Pedro Almodóvar
SINOPSIS Desde que su mujer sufrió quemaduras en todo el cuerpo a raíz de un accidente de coche, el doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico, ha dedicado años de estudio y experimentación a la elaboración de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla; se trata de una piel sensible a las caricias, pero que funciona como una auténtica coraza contra toda clase de agresiones, tanto externas como internas. Para poner en práctica este hallazgo revolucionario es preciso carecer de escrúpulos, y Ledgard no los tiene. Pero, además, necesita una cobaya humana y un cómplice. Marilia, la mujer que lo cuidó desde niño, es de una fidelidad perruna: nunca le fallará. El problema será encontrar la cobaya humana.
Probablemente para sacudirse de encima cualquier tentación al acomodamiento, y disfrazando de thriller lo que en esencia es un estudio sobre la identidad y las máscaras, sobre el sexo y la carne, sobre los cuerpos y el dominio y la muerte, Pedro Almodóvar nos ofrece aquí la que sin duda es una de sus obras más radicales de su carrera y tal vez la más sombría. Historia de un amour fou necrófilo que es también la crónica de una venganza servida muy fría, el relato de una supervivencia extrema, un cuento moral sobre los peligros de la ciencia y el retrato de una familia disfuncional que no entiende de escrúpulos, La piel que habito transita en varias direcciones a la vez: a veces juguetea con las convenciones del cine de terror, por momentos enfatiza el melodrama, a ratos simplemente incrementa el suspense. Podría definirse como un giallo de Mario Bava o Dario Argento dirigido a dos manos por el Hitchcock de Vértigo y el Wyler de El coleccionista, de no ser porque, ante todo, el cine al que más se parece es al de Almodóvar. En efecto, Todo sobre mi madre (1999) y La mala educación (2004) ya hablaban de la maleabilidad de nuestros yo externos, mientras que la invasión no consentida que el cirujano psicópata Robert Ledgard (Antonio Banderas) lleva aquí a cabo sobre los cuerpos de sus pacientes –representada a través de coreografías retorcidamente hipnóticas de látex y frío acero, de contrastes exquisitos pero terribles entre la carne joven y las heridas– es una forma de violación que evoca las transgresiones morales del protagonista de Hable con ella (2002). Como en muchas de sus películas previas, además, Almodóvar se sirve de recursos narrativos supuestamente prohibidos para los guionistas contemporáneos: diálogos expositivos, prolongados flashbacks que revelan secretos familiares inconfesables, estructuras argumentales que se separan y se reconfiguran y hacen juegos malabares con la cronología. En todo caso, La piel… debe entenderse como un desmentido para quienes pensaran que Almodóvar estaba convirtiendo su estilo –ese tono entre lo operístico y lo folletinesco, esas superficies suntuosas, esa insistencia en las citas cinematográficas– en mera rutina. Aquí lo ha rapado al cero y lo ha despellejado del mismo modo que ha dejado en los huesos el casi siempre histriónico estilo interpretativo de Banderas. Y esa austeridad formal tensa aún más la plausibilidad de una película suicida. Porque la naturaleza bizarra de lo que está contando no se nos esconde, todo lo contrario: permanece al frente. La historia es tan demente que por momentos resulta inevitable preguntarse si el director se la toma en serio o si se burla de ella. Sólo alguien de su talento puede hacer algo así sin romperse la crisma.
SINOPSIS Desde que su mujer sufrió quemaduras en todo el cuerpo a raíz de un accidente de coche, el doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico, ha dedicado años de estudio y experimentación a la elaboración de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla; se trata de una piel sensible a las caricias, pero que funciona como una auténtica coraza contra toda clase de agresiones, tanto externas como internas. Para poner en práctica este hallazgo revolucionario es preciso carecer de escrúpulos, y Ledgard no los tiene. Pero, además, necesita una cobaya humana y un cómplice. Marilia, la mujer que lo cuidó desde niño, es de una fidelidad perruna: nunca le fallará. El problema será encontrar la cobaya humana.
Probablemente para sacudirse de encima cualquier tentación al acomodamiento, y disfrazando de thriller lo que en esencia es un estudio sobre la identidad y las máscaras, sobre el sexo y la carne, sobre los cuerpos y el dominio y la muerte, Pedro Almodóvar nos ofrece aquí la que sin duda es una de sus obras más radicales de su carrera y tal vez la más sombría. Historia de un amour fou necrófilo que es también la crónica de una venganza servida muy fría, el relato de una supervivencia extrema, un cuento moral sobre los peligros de la ciencia y el retrato de una familia disfuncional que no entiende de escrúpulos, La piel que habito transita en varias direcciones a la vez: a veces juguetea con las convenciones del cine de terror, por momentos enfatiza el melodrama, a ratos simplemente incrementa el suspense. Podría definirse como un giallo de Mario Bava o Dario Argento dirigido a dos manos por el Hitchcock de Vértigo y el Wyler de El coleccionista, de no ser porque, ante todo, el cine al que más se parece es al de Almodóvar. En efecto, Todo sobre mi madre (1999) y La mala educación (2004) ya hablaban de la maleabilidad de nuestros yo externos, mientras que la invasión no consentida que el cirujano psicópata Robert Ledgard (Antonio Banderas) lleva aquí a cabo sobre los cuerpos de sus pacientes –representada a través de coreografías retorcidamente hipnóticas de látex y frío acero, de contrastes exquisitos pero terribles entre la carne joven y las heridas– es una forma de violación que evoca las transgresiones morales del protagonista de Hable con ella (2002). Como en muchas de sus películas previas, además, Almodóvar se sirve de recursos narrativos supuestamente prohibidos para los guionistas contemporáneos: diálogos expositivos, prolongados flashbacks que revelan secretos familiares inconfesables, estructuras argumentales que se separan y se reconfiguran y hacen juegos malabares con la cronología. En todo caso, La piel… debe entenderse como un desmentido para quienes pensaran que Almodóvar estaba convirtiendo su estilo –ese tono entre lo operístico y lo folletinesco, esas superficies suntuosas, esa insistencia en las citas cinematográficas– en mera rutina. Aquí lo ha rapado al cero y lo ha despellejado del mismo modo que ha dejado en los huesos el casi siempre histriónico estilo interpretativo de Banderas. Y esa austeridad formal tensa aún más la plausibilidad de una película suicida. Porque la naturaleza bizarra de lo que está contando no se nos esconde, todo lo contrario: permanece al frente. La historia es tan demente que por momentos resulta inevitable preguntarse si el director se la toma en serio o si se burla de ella. Sólo alguien de su talento puede hacer algo así sin romperse la crisma.
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