Director: Bela Tarr
La cinta parte de un suceso ocurrido en Turín en 1889, en el que el filósofo Friedrich Nietzsche corrió a proteger a un caballo de los latigazos de su dueño, marcando así, el inicio de su locura que lo mantuvo bajo el cuidado de su madre y hermanas por diez años.
Sin tratarse de una película que aborde este aspecto del filósofo alemán o su contexto, el director Béla Tarr se centró en la reflexión sobre el caballo a partir de la historia de sus dueños, un padre y su hija, quienes se enfrentan a una dura tormenta desde su humilde casa de campo.
Con pocos diálogos y a lo largo de seis días, el peso insoportable de la vida es observado a través de la rutina de los protagonistas en la que una joven mujer se levanta para buscar agua en el pozo, preparar la comida que consiste en papas cocidas, lavar ropa y estar pendiente del calentador, mientras su padre mira la tormenta desde su ventana y corta leña.
Con el paso del tiempo, el caballo dejará de comer mientras la violencia de su dueño se intensificará al igual que el clima y el ambiente que los rodea.
Gracias a la cinta El caballo de Turín, Tarr conocido por emplear tomas largas e ininterrumpidas, fue galardonado con el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín.
Un aspecto interesante es que con esta cinta, Béla Tarr ha anunciado su retiro del cine como director después de 34 años de trayectoria.


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